25 de febrero de 2010


¿Superado?.
na.

¿Olvidado?.
tampoco, porque cuando duele, nunca, nunca se olvida.

Es difícil describir un estado emocional, y mucho más cuando ni siquiera estás segura de lo que sentís..








Odio pensar que no puedo tenerte, pero sin embargo te tuve. No quiero recordar como te quiero sin tú quererme a mi. Me mata tan sólo imaginar que jamás llegaré a superarte... Nunca por completo.

Mostrarse alegre, triste, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso; negar el rostro al claro desengaño, beber veneno por licor suave, olvidar el provecho, amar el daño; creer que un cielo en un infierno cabe, dar la vida y el alma a un engaño; esto es amor. Quien lo probó, lo sabe.

Quisiera darte la Vía Láctea en un plato de cereal

Un terrón de sal, un rayo de sol, que donde digas que tu quieras que yo vaya, voy. Eres mi destís, mi país feliz, mi primavera, mi escalera al cielo, sí. Por eso sigo aquí, camino contigo y nunca podría decirte que no.

Es en el pasado por un tiempo, salió un "flash", entonces sonreí ¿estoy loca? sigo extrañándote nene.
Era real, estaba bien, pero se quemó . Es demasiado difícil sobrevivirlo, siendo que lo único que queda, son todas esas cenizas.
En un sueño tu aparecías, por un momento tu estabas aquí, así que seguí durmiendo, para mantenerte conmigo.
Dibujé un mapa todos los recuerdos que tengo, lo que he estado extrañando, seguiré reviviendo.
¿A dónde se fue el amor?no lo sé, cuando todo está acomodado y listo ¿cómo pude estar perdiéndote para siempre? después de todo el tiempo que estuvimos juntos.
Tengo que saber por qué, tuve que perderte , ahora tú acabas de convertirte, como cualquier cosa que yo nunca buscaré de nuevo en el fondo del océano.
Ésta es la respuesta , deja ir el aliento,
Tendrás que dejarme, tira de mi para ser el nunca entender, simplemente no dejes el momento que ambos tenían y yo nunca quiero verte triste, sé feliz.
Y yo no quiero sujetarme de ti, si tú no me amas, sólo se tendré que caminar lejos, seré lo suficientemente grande, por nosotros dos.

Los amores juveniles son así. Obsesivos, absolutos: a todo o nada. Lo terrible es que seis años después uno siga comportándose de esa manera. Lo doloroso es que definitivamente así se quede uno: siendo una maldita obsesiva. Supuse que tenía que superarlo… pero nada parecía cambiar. El seguía en mi cabeza. Lo perseguía, lo buscaba, me escondía, llamaba por teléfono y cortaba. Me sentía necesitada: de su voz, de sus palabras silenciosas, de sus miradas. De mis inventos. De eso vivía: del timbre que le había atribuido a la voz de El, de la personalidad que le compré, de un futuro ideal juntos, donde no existiera la diferencia de edad. En mi cabeza podíamos ser felices y no entendía por qué no se concretaba mi sueño.