DIMELO SIN HABLAR
Y HAZME SENTIR
TODO LO QUE YO YA
SIENTO
26 de febrero de 2010
Suavecito me pusiste todo en su lugar, suavecito, como un juego para armar. Empezaste corrigiendo males al azar, como el barro, el alfarero, como brisa de aguacero, conquistaste... suavecito. Colocaste besos justamente en su lugar... suavecitos, medicina para curar las heridas que dejó el pasado sin sanar. Y en el caos del infierno instalaste tú gobierno, y arrasaste... suavecito.
Suavecito... fuiste casi imperceptible, sin prisas, de a poquito, colocaste tu bandera inamovible. Suavecito... fuiste tan demoledor. Pasito con pasito. Tu paciencia arrolladora me salvó... suavecito.
Suavecito fue ganando con saber perder, suavecito, sin afanes de poder. Con la calma que viene del tacto de mujer, como huella de gaviota, como se forma una gota, me atrapaste... suavecito.
Me aceptaste como un cero izquierdo y sin valor, me peleaste sin nada a tu favor. Con la suavidad que se mueve un rumor, como el paso de un anciano con paciencia de artesano; me salvaste... suavecito.
Dicen que el tiempo todo lo cura, que cierra heridas y borra cicatrices, cuando lo que hace en realidad es alejar los recuerdos hasta el punto de no poder recordar con claridad las cosas. El tiempo logra que nos acordemos de acciones y hechos, pero no de sentimientos. Así, lo que nos hace daño hoy, no nos duele dentro de 10 años, y si lo hacemos, es con una intensidad mucho menor.
El rulo vuelve. Por más que trates de evitarlo, cuando uno ama... ama. Antes el amor para mi era un capricho, era querer a alguien sin importar nada, hacer lo que hiciera falta para tenerlo... Ahora empiezo a entender que el amor pasa por otro lado. El amor es tan raro a veces, tan inexplicable, nace de pronto y avanza y avanza. ¿Y qué quiere el amor? Ser correspondido, eso quiere. ¿Se puede ser feliz viendo a la persona que uno ama enamorada de otra? ¿Se puede amar sin ser egoísta? Yo creo que empezé a entender el amor cuando dejé de ser egoísta, cuando empecé a hacer cosas sin esperar nada a cambio, cuando por ejemplo, hago cosas como estas... Amar hace bien, pero a veces no alcanza, uno necesita algo más, necesita respuestas. ¿Qué somos?... ¿Qué somos? Esa es la pregunta del millón. Tanto nos preocupamos por el qué somos. ¿Importa realmente lo que somos? ¿O importa lo que sentimos y el amor que tenemos por el otro? Podemos ser la ex de alguien, pero eso no quiere decir que nuestro amor sea ex. Mi novio, mi ex... son palabras. Lo importante no son las palabras, lo importante es otra cosa, eso es lo que vale, el sentimiento, le pongamos nombre o no, es lo único que tiene sentido. No importa el que somos, importa lo que sentimos y lo que hacemos. No sé que somos, pero... ¡cómo nos queremos!