9 de octubre de 2010


Cuando te acostumbras a un amor, una piel, un olorcito, una sonrisa, perder eso es como quedarte sin aire.

Yo no sirvo para rollos que no tengan solución.

En realidad, debo admitir que no había una sola acción que hiciera, incluso levantarme y mirarme en un espejo, tras la que no quisiera morirme.