12 de abril de 2010
Parecia que lo que teniamos no iba a tener fin, pense que no habia nada que te pudiera separar de mi; superamos celos, dudas y malos momentos, supimos esquivar los rumores y el cariño iba creciendo positivamente con el tiempo hasta que se presento el orgullo y dividimos lo tuyo y lo mio. y parece mentira pero nos distanciamos y ya no hay nada por hacer,
porque todo termino el dia en que el orgullo nos gano ~
porque todo termino el dia en que el orgullo nos gano ~
“Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.
Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario,
pierdes la alegría y el sentido del resto.
Cerrando círculos, O cerrando puertas, O cerrando capítulos.
Como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminaste con tu trabajo?,¿Se acabó una relación?,¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?,¿La amistad se acabó?
Puedes pasar mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los porqué, en regresar el casette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera
preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
No, ¡los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan
importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa,
papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o
regalar.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de
superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar.
Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.
El pasado ya pasó. No esperes que te devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres.
Suelta el resentimiento. Al prender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigues es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando ‘puertas abiertas”, por sí acaso, nunca podrá desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.
Noviazgos o amistades que no clausuras, posibilidades de “regresar” (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que te invadieron ¡Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo!, si no, déjalo ir, cierra capítulos. Di a ti mismo que no, que no vuelve.
Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque ya no encajas allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo que fuiste, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver.
Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por ti mismo desprender lo que ya no está en tu vida. Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando viniste a este mundo ‘llegaste’ sin ese adhesivo, por lo tanto es “costumbre” vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.”
Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario,
pierdes la alegría y el sentido del resto.
Cerrando círculos, O cerrando puertas, O cerrando capítulos.
Como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminaste con tu trabajo?,¿Se acabó una relación?,¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?,¿La amistad se acabó?
Puedes pasar mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los porqué, en regresar el casette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera
preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
No, ¡los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan
importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa,
papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o
regalar.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de
superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar.
Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.
El pasado ya pasó. No esperes que te devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres.
Suelta el resentimiento. Al prender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigues es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando ‘puertas abiertas”, por sí acaso, nunca podrá desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.
Noviazgos o amistades que no clausuras, posibilidades de “regresar” (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que te invadieron ¡Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo!, si no, déjalo ir, cierra capítulos. Di a ti mismo que no, que no vuelve.
Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque ya no encajas allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo que fuiste, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver.
Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por ti mismo desprender lo que ya no está en tu vida. Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando viniste a este mundo ‘llegaste’ sin ese adhesivo, por lo tanto es “costumbre” vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.”
Prometiste volver, pero cuanto tendra que pasar para poder volverte a ver?Mi mundo es muy distinto cuando vos no estas y yo no te quiero perder.
Ya nada volvera a ser igual, te voy a extrañar.
El era todo para mi, todo lo que yo queria y necesitaba para vivir. Era mi mundo entero; era mi razon para seguir pero el no sentia lo mismo no le importo tirar a la basura todo lo qe yo le di y de un momento a otro el sueño dejo de existir.Tal vez es momento de decir adios a lo que me hiciste sentir!
Ya nada volvera a ser igual, te voy a extrañar.
El era todo para mi, todo lo que yo queria y necesitaba para vivir. Era mi mundo entero; era mi razon para seguir pero el no sentia lo mismo no le importo tirar a la basura todo lo qe yo le di y de un momento a otro el sueño dejo de existir.Tal vez es momento de decir adios a lo que me hiciste sentir!
Estar con alguien es una eleccion, es algo qe elegimos para creer qe estamos bien, para sentir que estamos en compañía, compartiendo momentos i cosas con la persona que queremos.. Es facil no tener qe elegir, y hacer de nuestras vidas una rutina ir siempre por el mismo camino, nunca pegar un volantazo, nunca permitir una sorpreza pero eso no es vivir, es el panico que nos da tener que elegir.. Siempre que tenemos opciones, hay que elegir y arresgarse a jugarsela por una sola opcion, siempre que elegimos, vamos a perder algo. El terror al abandono, a sufrir y arrepentirnos de nuestra eleccion puede ser nuestro peor enemigo, por eso no hay que tenerle miedo a las opciones. Aunque el miedo no es no saber lo que queremos, sino no estar seguros, porque sino dudamos, no probamos y no buscamos nunca vamos a saber lo que queremos.. El mundo esta lleno de posibilidades, i no por una eleccion hay que perder las demas, pero si elegimos todo no elegimos nada. Cuando somos estructurados, rigidos y no nos corremos del camino, pensamos que no somos libres.. Pero cuando pensamos que en verdad lo somos, estamos presos de nuestra propia indesicion. Algunos no eligen por miedo a perder algo; otros por miedo a perder todo y terminan sin elegir nada.. Nadie sabe que es peor!. Cuando uno no elige, la vida elige por uno y eso no es ser libre, ser libre es animarse a elegir un lugar donde qedarse, una opcion, jugarse por una relacion y no temerle ni al compromiso, ni a lo que pueda pasar despues. Uno se siente libre, pero es un engaño, si uno no elige nada, no tiene nada. Hay muchas razones para decir no, i muchas razones para decir si, pero no podemos permitirnos no elegir, ya que el elegir es darnos oportunidades a probar y a obtener cambios~
Estuvimos enamorados, como dos idiotas haciendo cualquier cosa por el otro sin siquiera pensarlo queriendonos como un par de hipnotizados, sin importarnos nada mas, tan solo el amarnos pero nada es para siempre y hoy no es mas que una etapa del pasado, un lindo recuerdo,pero sin ningun motivo para volver a intentarlo;
No te olvides que en un instante, la vida se transforma en algo mejor. No mires tanto hacia atrás, la razón no siempre tiene razón. Arriesgate, es el momento de intentar, no esperes más, en alguien ocupa tu lugar. No podés esperar, que alguien haga por vos, lo que vos no te animás, no te olvides que siempre, hay alguna salida escondida, sólo tienes que ponerte a buscar, no pierdes nada con probar, quién te quita lo que bailas. Probar, saltar, jugar, y nunca renunciar, animarse, sentir que uno puede volver a empezar~
Un padre es mucho más importante de lo que uno piensa, porque las palabras de un padre, su mirada, vive en nosotros. Es como que los padres te dan una caja de herramientas, si vos tenés un problema, metés la mano en esa caja y sacás la herramienta que necesitás para arreglarlo. Pero cuando el padre faltó o falló, tenés un problema, metés la mano en la caja y no hay nada, estás perdido, sin esas herramientas, es como que estás desnudo, sin armas para enfrentar la vida, porque un padre nos da eso, nos da armas para pararnos, para pelear por un lugar. Y cuando dejas de pelearla, te morís, te caes, te vas. Lo que te mantiene vivo no es ganar, sino pelear. La pelea perdida, es la que no peleaste. Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. No está muerto quien pelea. Tal vez te cruzaron un cross de derecha, te hicieron besar la lona, sangrar, llorar, pero hay que seguir peleándola, hasta el final. La única forma de aprender a pelear, es peleando, es no rendirse jamás. Rendirse es mirar la pelea desde afuera, ver como otro pelea esa pelea que es nuestra. Pelearla hasta el final, hasta el último round. Muchas cosas me enseño mi viejo , me enseñó que el ring nunca se abandona, nunca se tira la toalla, y se pelea con garra, hasta el último round.
Finalmente toqué fondo. Ayer toqué fondo.
Estás relaciones que no saben a donde van, se acabaron, y esta vez es para siempre. Importante era darse cuenta de que yo me estaba lastimando, de que me estabas lastimando. Importante era que te importara, pero no, nunca te importó, ni siquiera fingías. No sos el mejor mentiroso, pero supiste como hacer caer a quién creíste que era tu víctima. Pero eso ya no va a suceder más, ni un segundo más. No hay posibilidades, excusas ni perdón. No hay nada de nada. No hay amor
Estás relaciones que no saben a donde van, se acabaron, y esta vez es para siempre. Importante era darse cuenta de que yo me estaba lastimando, de que me estabas lastimando. Importante era que te importara, pero no, nunca te importó, ni siquiera fingías. No sos el mejor mentiroso, pero supiste como hacer caer a quién creíste que era tu víctima. Pero eso ya no va a suceder más, ni un segundo más. No hay posibilidades, excusas ni perdón. No hay nada de nada. No hay amor
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



