16 de abril de 2010

no escuches lo que digo, escucha lo que pienso.
.no te fijes en lo que hago, solo mira lo que siento.
.para mi significas TODO; mas alla de un beso, mas alla de cualquier 'te quiero'...
Hay elecciones. Hay caminos. Hay instintos. Podes seguirlos o podes cambiarlos.
Así es el destino. Nos deja hacer sin preocuparse por lo que hacemos, por lo que sabemos, pero lo sabe, él lo sabe.
Creemos que elegimos todo el tiempo. Nos enojamos con el destino, lo maldecimos, lo culpamos por nuestros errores. Estamos en un camino lleno de piedras y estamos para fallar, para equivocarnos, pero al final tendremos que comprender. A veces huyendo del destino vamos hacia él.
¿Qué es el destino? ¿Hay que aceptarlo? ¿Estamos destinados? ¿O es la consecuencia de nuestras decisiones y errores? Si avanzamos o retrocedemos, si amamos, si odiamos, si nos hundimos en la guerra, o nos salvamos en la Paz.
Creo que así se va haciendo eso que nos gusta llamar destino
Es de locos forzar una situación para que todo salga como nosotros queremos o para que el amor nos consuele tras una desesperada e innecesaria búsqueda.
Todas las cosas que suceden tienen un sentido y muchas veces no somos muy capaces ni de conformarnos ni de dejarnos llevar y disfrutar, y todo por querer tener la seguridad de que somos nosotros los que controlamos la situación y no a la inversa
Cuando queremoslo que queremos es que el otro también quiera. Por más que uno quiera, y quiera que el otro quiera, las cosas serán cuando deban ser. Uno puede querer que el otro quiera pero no puede obligarlo a quererHay que aprender a aceptar aunque duela que siempre será lo que tiene que ser.
Camina siempre sin mirar abajovive la vida sin mirar al pasado, lo que hiciste no lo podras cambiar, pero puedes tener un futuro mejor
Hago mi mayor esfuerzo por esperar tranquilamente. 
Y aunque diga ya no más, es otra vez la misma historia !
En una extraña manera todos somos. Es decir, para mal o para bien todos terminamos conviviendo con ello. Con la idea de sobrellevar la vida como se nos enfrente y de ahí elegir ser fuertes o débiles. Correr o quedarnos donde estemos para arreglar todo lo que nunca pudimos arreglar. Lo que es mejor evitar, lo que es más fácil dejar para después. Lo que no sabemos es que después del tiempo, lo inevitable sucede por más evasión que exista. Los caminos están, hay miles de ellos. Cruzandose, supongo que a eso es a lo que llaman destino. Los caminos cruzandose incansablemente, uno con miles y miles con uno. Podemos elegir, para todo hay una elección, aquellas que tomemos son nuestro destino. No importa cuanto uno se encapriche en creer que alguien nos crea un camino, uno hace del camino. Por eso mismo cuesta, por eso mismo caemos y nos levantamos. Y lo gracioso e interesante de la situación es que uno nunca sabe lo que nos deparan, los caminos cambian cuando uno cambia de elección, la propia vida es impredecible y creo yo, es lo único en este mundo que no pueden controlar otros que no seamos nosotros mismos.
Proyectamos en una persona todo el sentimiento que somos capáz de sentir. Hacemos de cada instante un momento irrepetible, convertimos a la persona amada en alguien que no existe más que en nuestro cerebro. Somos nosotros mismos los que hacemos de la otra persona el amor de nuestra vida. Convertimos en dioses a personas corrientes y con esto creamos auténticos monstruos de amor y pasión que sólo existen porque nosotros así lo hemos decidido. El amor no está en el otro, si no en uno mismo... Quizás para la otra persona, cada momento que a vos te pareció maravilloso, sólo fue un momento más... uno de tantos... quizás cada palabra que convertiste en un tesoro, para la otra persona sólo fuera un conjunto de letras dichas por decir. Quizás nuestro amado no es lo que soñamos que sea, sólo proyectamos en él lo que necesitábamos obtener. Quizás sea mi amor lo que lo hizo único, diferente e insustituible. No existen los amores irremediables, ni las personas únicas. No necesitamos a nadie para poder seguir viviendo. Todo es fruto de nuestra imaginación, y del mismo modo que un día abrimos el corazón para dejar salir todo lo que llevábamos dentro, también podemos volver a recoger todo nuestro cariño y cerrar de nuevo... Somos los dueños. Nosotros decidimos. Creamos y destruimos, solo hace falta ser conscientes de que tenemos el poder... Y que sólo nosotros tenemos la llave. 
¿Cómo se puede amar y odiar a alguien al mismo tiempo? Así es mi amor: atemporal. Por momentos olvido el presente cuando Alejandro es un tipo despreciable y solo puedo recordar cómo era, cómo me trataba, cómo me quería. Mezclo personalidades, momentos, tiempos y así mi amor se vuelve atemporal: sin poder distinguir lo que fue y dejó de ser, de lo que nunca será.
Tengo la admirable (¿despreciable?) capacidad de borrar lo malo y recordar los momentos gratos. Así, aún después de escribir atrocidades acerca de él, puedo llamarlo por teléfono y hablar como si nada, con voz de enamorada y suspiros cariñosos. Sí, es lamentable. Por eso me costó tanto despegarme de él, por eso escribo: no quiero olvidar