Serle indiferente a alguien, como sería, que provocaría en ellos esa actitud en mi, cosa que en aquel entonces no existía en mi vida;
Pero para entonces la conocí, la conozco y la seguiré conociendo, la indiferencia es el arma más poderosa que una persona puede tener, es lo más parecido a un puñal, uno que te clavan dentro llegando hasta lo más profundo y es allí donde más duele; Por ciegos muchas veces no vemos que no es necesario odiar,
que es mucho más doloroso la indiferencia que un simple odio, que cuando odias a esa persona te interesa más de lo que crees pero cuando te es indiferente ni siquiera te importa; Pero el amor ciega a las personas, las vuelve vulnerable a toda actitud
dañina por parte de ese ser al que amamos aún por encima de nuestra voluntad, ese que nos lastima con su actitud indiferente, que nos hace creer que nunca nos quiso pero adora permanecer amarrado a ti de una u otra manera, que aún conserva nuestros recuerdos pero lo niega rotundamente, que pareces no importante pero a la menor oportunidad aunque pasen siglos sin verlo, suele interesarse por saber
que has hecho de tú vida y escucha atento tus relatos; La indiferencia es la peor arma que puedes usar para dañar al otro, muchos la suelen utilizar para demostrar importancia, y por ende a través de ella se van alejando de eso que no desean ver, pero existe otra realidad muy diferente que muchos NO suelen ver,
puede que en un principio sirva, les sea útil,
pero al concluir la historia puede que te veas solo deseando volver a tener eso que por indiferente has perdido y sobretodo dañado; Por eso cuando la indiferencia golpee a tú puerta y quieras utilizarla,
no le abras, aléjala, ahuyéntala de tú vida y de los que quieres, porque una vez que le permites el paso a tú alma, le abres el paso a la distancia entre tú y ese ser al que realmente amas pero por idiota estás a punto de perder.
