4 de agosto de 2011

Cuando era chiquita siempre soñaba con ser alguien exitosa, ser alguien que llegue muy lejos, alguien a quien admiren los demás. Trataba de ser ese personaje que imaginaba en mi mente pintándome, disfrazándome pero por sobretodo jugando con eso. Cuando me transformaba en ese personaje también lo jugaba, me imaginaba sobre zapatos altos, bien maquillada, con ropa hermosa y gente a mi alrededor diciéndome: "Y al final llegaste mas alto de lo que pudiste imaginar" - "Hiciste un muy buen trabajo con tu vida" "Estoy realmente orgullosa de ti"En mi niñez me jugué un personaje realmente importante. En mi imaginación desarrollé lo que en verdad quería ser, a donde en verdad quería llegar, me imaginaba un mundo, el mundo en que yo quería vivir.
Y siempre pasa que cuando uno es chico y esta con sus amigos/as disfrutan de cada momento, de cada alegría que les da la vida por más mínima que sea. Con ellos pasábamos el tiempo disfrazándonos siempre, hacíamos que éramos personas importantes, otras que eran actrices, gente de pasarela, cantantes. Todo lo que se nos podía imaginar.
Pero lo mas esencial que había en ese momento era que para divertirse, para vivir, para disfrutar, para sonreír no corría el tiempo, no había miradas que espanten, no había palabras que hieran, no había voces demás, no había presencias incomodas, no había nada que nos podía detener porque nada nos importaba, nada nos impedía que algo, lo mas pequeño que haya nos arruine el momento. No daban miedo los cambios, no daban miedo. Pero cuando fui creciendo, mis sueños, lo que quería se fue quedando atrás, en un recuerdo, casi en el olvido de lo que fue mi niñez, de lo que eran esas tardes, esos momentos, esas alegrías, esa vida.
Ahora es todo distinto, ahora lo siento más distinto y es eso. Los cambios son distintos. Al crecer se nos suman obligaciones que son necesarias cumplir. Ya hay un tiempo que corre y que no se detiene. Ahora todo lo que haces, no tiene marcha atrás. Ahora hay que pensar y razonar. Ahora todo tiene una lógica. Ahora no hay más tiempo de imaginar. Ya no soy esos días en que jugaba a las muñecas, esos días que en que me pintaba y me vestía con mis amigas. Ya no había tiempo para eso. Ya se fue, ya pasó el momento. Ya mis primeras alegrías quedaron guardadas en un cajón de recuerdo. Mientras crecí, me di cuenta de que perdí, perdí muchas cosas que extraño y a veces las necesito. Ahora ya no soy esa niña que se divertía sin un reloj, ya no soy esa que hablaba y se reía, y hacia sin importarle lo que los demás digan, sin impórtale las miradas ajenas. Eso se perdió, eso lo perdí. Pero también gané, gane el miedo y la cobardía, ya no me animo como antes, cada vez que una presencia me incomoda, me transformo, dejo de ser yo para que salga otra en mi cuerpo que esconda lo que en verdad soy, ahora me importa mucho lo que digan los demás, me importan las miradas de mi alrededor y mucho. Me importa mucho lo demás y no puedo, no me animo a enfrentarme sola a lo que vendrá o a los demás porque no aprendí a defender lo que en verdad quiero, no aprendí a luchar, no aprendí y así fui perdiendo poco a poco lo que quería.
Así abandoné mis sueños y ahora tengo miedo a los cambios, tengo miedo a ser grande y no ser lo que siempre soñé, tengo miedo a no triunfar, a ser un desastre con mi vida, a desperdiciarla.
Tengo miedo a crecer y que no me vaya como yo esperé.
Y no puedo evitar no sentirlo, lo quiero esconder y sacarlo pero no puedo. Tengo miedo a nunca luchar por lo que quiero, a quedarme con los brazos cruzados y ver el mundo pasar, ver a mi vida desmoronarse y no hacer nada. Tengo miedo a que se acabe el tiempo y no haya más esperanzas. Tengo miedo a que un día ya no esté y miedo a rendirme ante todo. Pero así son los cambios no? Hay que enfrentarlos pero hay que aprender de ellos porque no vienen solos. Siempre algo bueno se saca de ello pero si no se intenta, nada se logra