Dicen que el tiempo todo lo cura, que cierra heridas y borra cicatrices, cuando lo que hace en realidad es alejar los recuerdos hasta el punto de no poder recordar con claridad las cosas. El tiempo logra que nos acordemos de acciones y hechos, pero no de sentimientos. Así, lo que nos hace daño hoy, no nos duele dentro de 10 años, y si lo hacemos, es con una intensidad mucho menor.