Dije: nunca más. Y nunca más lo volví a repetir. Me prometí a mi misma olvidarte, y no lo pude cumplir. ¿Qué es lo que tienes, que me haces desearte cada vez un poquito más?
28 de febrero de 2010

Ella, la mujer que está ocupando mi lugar. Yo quiero dormir en la misma casa que él, yo quiero comer de las comidas que haga, yo quiero tomar mate con él a la tarde, yo quiero que escuchemos música juntos, yo quiero ver una novela a las diez de la noche con él, yo quiero ayudarlo cuando tiene un problema, yo quiero lavarle los calzoncillos y plancharle las camisas. Yo quiero, pero lo hace ella.
El amor no se planea. Ni se aprende.
El amor se hace. Sí, se hace el amor. Y en muchos sentidos, claro.
El amor se hace de a dos. Es cuando se unen dos personas y forman una sola.
El amor fortaleze. Y destruye también. Te hace reir, Pero también te hace llorar. Te hace feliz e infeliz también.
El amor te construye castillos, te construye como persona.
El amor te hace sonreir.
El amor es unico e irremplazable. Te hace sentir único.
El amor me hace sentir única.
Si no me amas, si me ignoras, si me desprecias, si no sabes valorar, valorar lo que yo a ti te ofrezco, por favor no intentes volver a empezar, tan solo calla, ignorame, despreciame, odiame, humillame, como lo has hecho hasta ahora para poder olvidar que te quiero, olvidar porque lloro, que por ti muero. Para asi empezar a odiar, odiar para poder olvidar, porque sino mi corazon no podra volver a amar jamas.
Te diré que de vez en cuando me acuerdo de tí. La verdad es que no hay día que no visites mi mente, ya que en mi corazón te quedaste para siempre.
Te diré que fuiste solo alguien más en mi vida. No hay mentira más grande que esta, porque tu fuiste Mi Amor, lo que significa que eres el amor de mi vida, ya que todavia sigo siendo una niña.
27 de febrero de 2010
26 de febrero de 2010
Suavecito me pusiste todo en su lugar, suavecito, como un juego para armar. Empezaste corrigiendo males al azar, como el barro, el alfarero, como brisa de aguacero, conquistaste... suavecito. Colocaste besos justamente en su lugar... suavecitos, medicina para curar las heridas que dejó el pasado sin sanar. Y en el caos del infierno instalaste tú gobierno, y arrasaste... suavecito.
Suavecito... fuiste casi imperceptible, sin prisas, de a poquito, colocaste tu bandera inamovible. Suavecito... fuiste tan demoledor. Pasito con pasito. Tu paciencia arrolladora me salvó... suavecito.
Suavecito fue ganando con saber perder, suavecito, sin afanes de poder. Con la calma que viene del tacto de mujer, como huella de gaviota, como se forma una gota, me atrapaste... suavecito.
Me aceptaste como un cero izquierdo y sin valor, me peleaste sin nada a tu favor. Con la suavidad que se mueve un rumor, como el paso de un anciano con paciencia de artesano; me salvaste... suavecito.
Dicen que el tiempo todo lo cura, que cierra heridas y borra cicatrices, cuando lo que hace en realidad es alejar los recuerdos hasta el punto de no poder recordar con claridad las cosas. El tiempo logra que nos acordemos de acciones y hechos, pero no de sentimientos. Así, lo que nos hace daño hoy, no nos duele dentro de 10 años, y si lo hacemos, es con una intensidad mucho menor.
El rulo vuelve. Por más que trates de evitarlo, cuando uno ama... ama. Antes el amor para mi era un capricho, era querer a alguien sin importar nada, hacer lo que hiciera falta para tenerlo... Ahora empiezo a entender que el amor pasa por otro lado. El amor es tan raro a veces, tan inexplicable, nace de pronto y avanza y avanza. ¿Y qué quiere el amor? Ser correspondido, eso quiere. ¿Se puede ser feliz viendo a la persona que uno ama enamorada de otra? ¿Se puede amar sin ser egoísta? Yo creo que empezé a entender el amor cuando dejé de ser egoísta, cuando empecé a hacer cosas sin esperar nada a cambio, cuando por ejemplo, hago cosas como estas... Amar hace bien, pero a veces no alcanza, uno necesita algo más, necesita respuestas. ¿Qué somos?... ¿Qué somos? Esa es la pregunta del millón. Tanto nos preocupamos por el qué somos. ¿Importa realmente lo que somos? ¿O importa lo que sentimos y el amor que tenemos por el otro? Podemos ser la ex de alguien, pero eso no quiere decir que nuestro amor sea ex. Mi novio, mi ex... son palabras. Lo importante no son las palabras, lo importante es otra cosa, eso es lo que vale, el sentimiento, le pongamos nombre o no, es lo único que tiene sentido. No importa el que somos, importa lo que sentimos y lo que hacemos. No sé que somos, pero... ¡cómo nos queremos!
25 de febrero de 2010
Los amores juveniles son así. Obsesivos, absolutos: a todo o nada. Lo terrible es que seis años después uno siga comportándose de esa manera. Lo doloroso es que definitivamente así se quede uno: siendo una maldita obsesiva. Supuse que tenía que superarlo… pero nada parecía cambiar. El seguía en mi cabeza. Lo perseguía, lo buscaba, me escondía, llamaba por teléfono y cortaba. Me sentía necesitada: de su voz, de sus palabras silenciosas, de sus miradas. De mis inventos. De eso vivía: del timbre que le había atribuido a la voz de El, de la personalidad que le compré, de un futuro ideal juntos, donde no existiera la diferencia de edad. En mi cabeza podíamos ser felices y no entendía por qué no se concretaba mi sueño.
24 de febrero de 2010
Encadenada a noches de locura, hasta a la cárcel yo iría con él. Toda una vida no basta sin él. En mi verano ya no sale el sol, con su tormenta todo destruyó. Rompiendo en mil pedazos esos sueños que construimos ayer.
Si existe Dios, debe acordarse de mi, aunque sé que entre él y yo el cielo tiene sólo nubes negras. Le rogaré, le buscaré, lo juro, le encontraré aunque tuviera que buscar en un millón de estrellas. En esta vida oscura, absurda sin él siento que se ha convertido en centro, en fin de todo mi universo. Si tiene límite el amor, lo pasaría por él y en el vacío inmenso de mis noches yo le siento.
-Tengo que decirte algo, tengo que decírtelo ahora.
Te quiero, me he enamorado de ti, y creo que el mundo es un poco menos malo porque tú existes, siento que quiero pasar contigo...compartir el resto de mi vida y todo eso, las palpitaciones, los nervios, el sufrimiento, la felicidad y el miedo.
Quiero... deseo acariciarte a todas horas y quiero cuidar de ti.
- Ten cuidado, eso suena a clásico enamoramiento...
- Estoy enamorado, clásicamente enamorado, con el clásico alegría cada vez que te veo y la clásica tristeza que llega cada vez que te marchas.
Las lágrimas, los gritos y todo lo demás...










